PIONEROS de WILLA CATHER

ngp_hargreaves

¡Pioneros! ¡Oh Pioneros!
Todo el pasado lo
dejamos atrás,pioneers surgimos a un mundo más nuevo y más fuerte, a un mundo variado,
frescos y fuertes conquistamos el mundo, un mundo de trabajo y en marcha,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Vamos lanzando sin pausa destacamentos
por los desfiladeros, por las quebradas, hacia arriba por las montañas empinadas,
conquistando, reteniendo, desafiando, aventurándonos mientras vamos por caminos desconocidos,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Nosotros, talando bosques antiguos,
Nosotros, frenando el curso de los ríos, hiriendo nosotros y perforando en lo profundo de las minas,
Nosotros, inspeccionando la amplia superficie, nosotros removiendo el suelo virgen,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Walt Whitman
Con la nueva lectura del club Pickwik, “Pioneros” de Willa Cather (1873-1947), viajamos a los espacios abiertos de las Grandes Llanuras norteamericana. El título original de este libro en ingles  es “O Pioneers”, tomado por la autora del poema “Pioneers, O Pioneers!,” escrito en 1865 por el poeta estadounidense Walt Whitman que exalta el avance heroico de los pioneros que llegaban desde los diferentes puntos de la Vieja Europa hacia el oeste norteamericano. Por un lado, este título (a diferencia de la traducción en castellano en el que se pierde el signo de admiración) capta algo del espíritu triunfante del poema, aunque si bien Whitman alaba el espíritu pionero, animándolos hacia el constante avance, la novela de Cather, tiene que ver con las dificultades, el drama y el autodescubrimiento que ocurre una vez asentados (no hablaríamos literalmente de pioneros sino de sus descendientes); y por otro lado frente a la perspectiva masculina del poema, Cather se centra en la conexión que tienen las mujeres con la tierra y como esta especificidad afecta a la experiencia pionera.

PIONEROS: UNA HISTORIA DE FRONTERA

Alexandra Bergson, la única hija de inmigrantes suecos asentados en las grandes llaneras de Nebraska, debe hacerse cargo de la granja y de su familia cumpliendo el deseo del padre, Joseph Bergson que en su lecho de muerte, y en vista de que “…en su hija reconocía la fuerza de voluntad y el modo sencillo y directo de planear las cosas…”, además de la inteligencia y el apego a la tierra; la consideraba la mas apta para conservar la granja y los cultivos por encima de sus propios hijos varones Lou y Oscar. Así con el compromiso de preservar y no perder la tierra por parte de suspioneerpark9-12_prairie_207 propios hijos, el Pionero que ”…no había dejado más que una leve huella en la tierra salvaje que pretendía domesticar.“ pudo por fin “…descansar bajo los campos, allá donde el arado no pudiera alcanzarlo.“.
En un tiempo de pobreza y recesión, con el buen sentido, y el poder de su imaginación -“Un pionero debía tener imaginación debía ser capaz de disfrutar con la idea de las cosas más que con las cosas en sí mismas”-, la joven Alexandra decide cumplir la promesa a su padre, y a pesar de las proposiciones de sus hermanos y del abandono de los vecinos incapaces de seguir trabajando una tierra indómita, como es el caso de su amigo  Carl Linstrum, ella sigue adelante experimentando con técnicas innovadoras “…contempló el estanque reluciente con aire soñador, pero al final sus ojos se desviaron hacia el campo de sorgo que había al sur del granero, donde pensaba construir el nuevo corral para los cerdos.”; aparte de su carácter visionario, acepta los consejos del excéntrico Ivar y  especulando con la compra y venta de terrenos, consigue salir adelante “Bajo la larga cadena de colinas irregulares, sintió que se preparaba el futuro”.
Dieciseis años mas tarde contemplamos a una Alexandra que ha llegado a  domesticar la salvaje pradera y erigido “…una gran casa blanca asentada en una colina…“. Ella, ahora,  mira con satisfacción que sus  5ceb2ffcd9cc778afd83473738e17e01sueños y esperanzas para su familia se han hecho realidad. Sus hermanos, Lou y Oscar, se han casado, tienen hermosas familias y poseen sus propias tierras. Además el “sueño americano” se ha cumplido en el hermano menor, Emil, que toca en una banda, es estrella del atletismo y va a la universidad. La armonía y la felicidad está asentados en  su hogar  y como el bello final de un cuento, la llegada de su antiguo amigo Carl crea  futuras perspectivas.
Con la llegada de un largo, desalentador y tedioso invierno nos encontramos de nuevo con una Alexandra solitaria que “…ha vuelto a su antigua rutina.”, abandonada de nuevo por su amigo Carl y por sus egoístas hermanos. Poco a poco empezamos a introducirnos en las historias del joven Emil Bergson y de su amiga de la infancia Marie Shabata, una joven alegre y vitalista, que está casada con Frank Shabata un hombre al que ya no ama. Es invierno y la soledad germina en las almas de los habitantes del Divide, y en Alexandra que en su descanso y en su cansancio “…tenía la la vieja sensación de que alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba…“como si fuera parte de la propia tierra, como si fuera “...una gavilla de trigo“.
Con la primavera asistimos a la exaltación de la Juventud engalanada en fiestas, alegría,… y el amor. Cather realiza un giro argumentativo y desde la triunfal conexión con la tierra, con la tisbevida que surge en los campos cultivados y se personifica en los hombres y mujeres jóvenes que habitan en ella; nos introduce no ya en el triunfo de la tierra, sino en las costumbres y las interrelaciones de los habitantes del Divide, cuya alegría y juventud encuentran su némesis al pie del mítico árbol de la mora blanca donde, como  los jóvenes “Píramo” y “Tisbe”  enrojecen de rojo los frutos del árbol  “¡Y tú, árbol que ahora recubres el infortunado cuerpo de uno, y que pronto recubrirás el cuerpo de ambos, conserva un testimonio de nuestra desgracia y ten siempre frutos oscuros, del color del luto, en recuerdo de la sangre que vertimos los dos!“.  La pasión, la tragedia, el amor, la juventud, los frutos de la tierra todo tiene su final bajo las sombras del simbólico árbol de la morera blanca que Ovidio y Shakespeare cantaron.
Cather podría haber terminado esta historia con un realismo trágico y simbólico, pero vuelve a focalizar la acción en una Alexandra que la habíamos dejado en sus noches, en ese invierno interlapsus,  cansada y libre con sus sueños donde”… alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba, y eso hacía que se disipase todo su cansancio físico“. Ella, Alexandra, resurge como un Ave fénix, pero transformada, no la reconocemos en la última parte de la narración donde surge un perdón y una tolerancia algo confusa e incomprensible. La idea, quizás, de que es la tierra la que determina el destino de los hombres “…Frank […] había llegado a ese país como un hombre joven y alegre…” y ella entiende que, en base a su propia experiencia, todos tenemos una culpa que se escapa a lo que somos, y pertenece al pago obligatorio de aquellos que se ven frente a un mundo nuevo donde únicamente te enfrentas a la tierra, la que transforma la vida, premia y castiga.

 ALEXANDRA Y LA TIERRA

La tierra no es sólo el telón de fondo de la acción, el escenario natural de la historia, sino que además impulsa la trama y la vida de los personajes convirtiéndose, en su propia “divinidad”, en otro personaje más. Es en esa omnipresencia donde comprobamos la capacidad de borrar a los demás jugadores desde el mismo principio de la novela “Un día de enero de hace treinta años, la pequeña ciudad de Hannover, anclada en una meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento“. La ciudad debe mantenerse firme frente a tal fuerza y a medida que avanzapioneros… granjas eran pocas y muy separadas; aquí y allá, la desolada silueta de un molino recortada en el cielo; una casa de adobe acurrucada en la depresión del terreno. Pero el gran acontecimiento era la tierra en sí, que parecía anegar los pequeños y esforzados indicios de sociedad humana en sus sombrías extensiones. Enfrentándose con aquella inmensa dureza se había vuelto tan amarga la boca del muchacho, porque sentía que los hombres eran demasiado débiles para dejar huella allí, que la tierra quería que la dejaran tranquila, quería conservar su implacable fortaleza, su belleza de una índole salvaje y peculiar, su melancolía sin interrupciones“. La tierra funciona como un personaje independiente en la novela en el primer momento de la narración, es libre y más potente que los seres humanos que lo pueblan, y rara vez se inclina a una voluntad humana.
Pero dentro de todos esos personajes que mayormente se arrodillan ante ella,  hay dos que entiende esa humanidad y divinidad de la Tierra, Alexandra e Ivar. Ellos acogen la tierra y respetan lo que representa y es.  Y en especial, la historia se centra en la joven Alexandra, que se presenta como casi nacida de la misma tierra, y que a pesar de ser mujer, o quizás porque es mujer, su padre fue consciente iht09150223-6que en los ojos de su hija se reflejaba el verdadero espíritu pionero del que él carecía. La tierra fue clemente con ella “Por primera vez, quizás, desde que aquella tierra había emergido de las aguas de las eras geológicas, un rostro humano se volvió hacia ella con amor y deseo. A ella le parecía hermosa y fértil, y fuerte y espléndida. Sus ojos bebieron de su inmensidad hasta que las lágrimas la cegaron. Entonces, el genio del Divide, el espíritu grande y libre que la invadía, debió inclinarse más de lo que se había inclinado jamás ante una voluntad humana. La historia de los países empieza en el corazón de un hombre o de una mujer”. Alexandra es la pionera por excelencia, porque a pesar de ser una descendiente, adquiere la grandeza de los primeros, de aquellos que alabó Whitman, eso sí siendo mujer y trascendiendo a los personajes masculinos de esta historia.
Ella a pesar de la identidad espiritual con la tierra, es una mujer que utiliza su inteligencia y fuerza de voluntad como elemento de conexión con la misma; y es esa inteligencia, la independencia y la heroicidad la que ayuda a su familia, sacándola de la pobreza y llevándola a la prosperidad. Descubrimos que Alexandra es convertida en la encarnación femenina de los ideales pioneros, siendo capaz de  sintetizar los papeles masculinos y los femeninos. Cather lo que hace es trastocar los roles de género con Alexandra, y le da libertad para expresarse, para experimentar, pensar, decidir, sentir… pero en el fondo sabe que existe una barrera una división de género mas allá de el Divide, el mundo externo dominado por los hombres. Y es en esa gran capacidad de pensar los hechos previendo las posibilidades futuras, que tiene nuestra protagonista, por lo que proyecta en su hermano Emil la idea de que “…estaba preparado para enfrentarse con el mundo, que no se había visto atado al arado que tenía una personalidad separada de la tierra. Y para eso, pensó, era para lo que había trabajado ella. Se sentía satisfecha de su vida.” Aunque ella era parte de la tierra,  -aún siendo mujer la tierra no diferenciaba los géneros, sólo dividía a los seres humanos: los que se sentían parte de ella y los que sucumbían a su rudeza-, sabía que allí fuera el mundo sí condicionaba y Emil era su manera de ser libre, mas allá de los surcos de la tierra. Comprendemos con esta idea, como Alexandra hace recaer la culpa de la “mítica” tragedia no en Frank Shabata sino en su mujer Marie. Una mujer que sucumbió a las pasiones y eliminó una futura libertad que representaba para ella su hermano Emil, que rompería las cadenas a la tierra con las que Joseph Bergson les ató al salir de la vieja Suecia.

WILLA CATHER Y PIONEROS

Al principio he hecho referencia al poema de Whitman del cual Cather tomó el título de la novela “O Pioneers“,  pero es en su dedicatoria “A la memoria de Sarah Orne Jewett en cuyo hermoso y delicado trabajo está la perfección que perdura” donde encontramos ese punto desarah-orne inflexión que fue necesario para que Willa Cather llegará a ser la escritora que es. En 1912, mientras todavía dirigía la revista MacLure, que la tenía totalmente extenuada y limitada en su faceta de escritora, recibió una carta de su amiga Sarah Orne Jewett, escritora “regionalista” que escribía cálidas y sensibles historias sobre su tierra natal Maine (recomiendo leer “La tierra de los abetos puntiagudos“) que le aconsejaba escribir sobre la vida que conocía “debes encontrar tu tranquilidad …escribir desde el corazón…escribir sobre la vida…” y especialmente sobre “… una vida en Nebraska“. Cather dejó la revista y su carrera de periodista para escribir literatura sobre la zona fronteriza de Nebraska en la cual  vivió desde la edad de 10 años cuando se trasladó desde su Virginia natal. Con esto rindió su particular y eterno homenaje a los esfuerzos de  hombres y mujeres de la pradera que realizaron un gran esfuerzo en las duras condiciones en las que vivían sometidos a una tierra extenuante que sufría los primeros embates de la acción humana. Pioneros es el fruto de ese nuevo camino.
El segundo epígrafe (el primero pertenece al poeta polaco Mickiewicz (1798-1855)) es el poema titulado “Primavera en la pradera” de la propia autora, que está dividido en dos partes: el cultivo de la tierra, “el trigo que crece, las malas hierbas” y el tema de la juventud “Frente a todo ello, Juventud, refulgente como las rosas silvestres“. Como comprobamos se anticipa ya la estructura de la propia novela: la domesticación de la tierra por parte de la joven Alexandra; y la trágica historia de Emil y Marie. Lo curioso de esta dualidad  argumental es que Pioneros nace de la conjunción de dos cuentos cortos “Alexandra” y “El árbol de la morera blanca” escritos por Cather, que fue consciente de que aquellas cortas historias tenían una afinidad común y  una conexión temática. Había nacido Pioneros.

PIONEROS Y YO

Pioneros, “Oh pioneros” – como diría Walt Whitman– nos sumerge desde el vacío del Divide hasta el triunfo del espíritu humano que encuentra en la Tierra el sentido de su existencia, y que ejemplifica en la joven Alexandra la imagen de la fuerza y la determinación necesaria para ser el complemento humano a una tierra hostil, que sólo se deja surcar por aquellos espíritus dotados de habilidad, inteligencia y fortaleza. Sin lugar a duda, una de las mayores aportaciones de este libro, es que Cather configure en una mujer esos valores, en una época que se les supone patrimonio exclusivo de los hombres. Con este personaje fractura las expectativas tradicionales de las mujeres, referidas al cuidado de los hijos y del hogar y nos presenta a una mujer emancipada que obtiene su independencia económica por el trabajo, lo que supone proteger a su familia y obtener una libertad e independencia que obliga a ser  tomada en serio por los hombres.
Conseguido el milagro o mas bien la compresión del ser promise_lrhumano hacia tierra que le ha dejado hacer, aparece el triunfo de Alexandra. Nos imaginamos a esta mujer, gracias a la prosa ligera, fluida y suave de Cather, como paradigma del pionero; y allí en lo alto de una suave colina contempla los extensos campos de trigo dibujados como un tablero de ajedrez, sentimos el sonido del viento entre las espigas. Abrimos otra época y otra historia y la heroica Alexandra cansada del esfuerzo conjunto con su amada Tierra, se difumina en sueños que nacen del precio pagado: la soledad. Aquí aparece otra idea central de esta historia todos los personajes están solos, aislados, ya sea en medio de las grandes extensiones rurales o en medio de la ajetreada ciudad. Todos los personajes de este libro al final tienen algo en común son desesperadamente solitarios “Sólo hay dos o tres historias humanas” dice Carl, un personaje débil e ineficaz como casi todos los personajes masculinos de la novela.
La autora realiza a lo largo de la historia una serie de saltos en el tiempo, que para mí son necesarios para transmitir el hecho  que no importan los actos de los hombres sino las acciones de la tierra que se miden en valores temporales diferentes (la estaciones frente al día). El mundo está lleno de posibilidades y los seres humanos sólo necesitan el valor y la convicción de hacer algo por conseguirlas, lo demás es superfluo e innecesario. Por ello cuando casi todo está conseguido, la vida continua y la autora focaliza su mirada -ahora sí-  en los hombres y mujeres que disfrutan de los frutos recogidos. Ahora podemos pararnos en las acciones y objetos mundanos del ser humano, la comida, los utensilios, las chicas suecas que alegran la casa blanca, las comidas familiares, las fiestas, la boda, los viajes y el amor. Pero todo eso tiene un precio para Cather ya que las pasiones humanas no son el complemento ideal para la tierra, al contrario nos aleja de ella. En esto estaría la explicación de la poca empatía de Alexandra con la joven Marie Shabata y en cambio, el tolerante perdón hacía su marido. Incongruente, la tierra castiga a los que aman pero se perdona a los desesperados (Frank Shabata) o los fracasados (Carl Linstrum o el loco Ivar).
Un libro claro y conciso, con una sencilla estructura, una historia donde se valora el estoicismo frente a las pasiones, donde sólo el duro trabajo obtiene recompensa; la soledad y el individualismo es la recompensa de una vida sometida a la tierra , pero sobre todo es un canto de amor y respeto a la misma.

images-9

¨Las señales del arado eran insignificantes, como los leves arañazos que dejaban en piedra las razas prehistóricas, tan indefinidos que incluso podrían no ser más que las marcas de los glaciares en lugar del testimonio del empeño humano

 

Publicado en Club Pickwick, libros clásicos | 6 comentarios

LAS SILLITAS ROJAS de Edna O’Brien

carnicero-sarajevo
El 6 de abril de 2012 se colocaron en filas 11.541 sillas rojas a lo largo de los ochocientos metros de la calle principal de Sarajevo con el fin de conmemorar el vigésimo aniversario del inicio del asedio de la ciudad por parte de la fuerzas serbobosnias. Una silla vacía por cada habitante de Sarajevo asesinado durante los 1.425 días de sitio. 643 sillitas representaban a los niños asesinados por los francotiradores y la artillería situada en las montañas circundantes.

portada_las-sillitas-rojas-500x765Con un comienzo disfrazado de cuento de hadas irlandés, nos sumergimos en esta historia que se inicia cuando un misterioso extranjero aparece “surgiendo” de un riachuelo en un pequeño pueblo al oeste de Irlanda, “un helador remanso con aspecto de pueblo llamado Cloonoila”. El recién llegado está envuelto de una impronta mítica tanto en su aspecto “barbudo, lleva abrigo largo y oscuro y guantes blanco” como en las reminiscencias que deja en la memoria colectiva de sus habitantes ”Mucho mas tarde habría quien hablaría de extraños sucesos acontecidos esa misma noche invernal: perros que ladraban desaforados como si hubiera tormenta, y el sonido del ruiseñor, cuyo canto y gorjeos nunca se oían tan al oeste”.
El Doctor Vladimir Dragan, pues así dice llamarse, es un poeta, filósofo, médico, y como señala su tarjeta de presentación “SANADOR Y TERAPEUTA SEXUAL”; y como en una típica comedia irlandesa se nos presentan acompañado de una serie de clichés: la taberna como lugar de información, el cura, la monja, el escéptico policía, el club de lectura … poco a poco los habitantes de este “mágico lugar” caerán bajo la influencia del nuevo residente, que actuando tal como el Flautista de Hamelin irá encandilando uno a uno a sus vecinos que irán cayendo bajo su hechizo y causando una sorpresiva interrupción en la vida cotidiana de este pintoresco pueblo. Una de las víctimas de este 3-dunguaire-castle-galwayencantamiento colectivo es Fidelma Mcbride, casada con un hombre mucho mayor que ella y que desesperada por tener un hijo, cambia las abluciones en las aguas heladas del río por el enigmático doctor para conseguir su anhelado embarazo. Desafiando su matrimonio, las habladurías y las convenciones sociales se vuelve hacia él para que le cure de sus dolores mas profundos: un hijo y la soledad. Una clandestina habitación de hotel se convierte en el depresivo lugar de la consecución del deseo.
Pero no nos engañemos, poco a poco vamos dejando atrás el cuento de hadas o el relato costumbrista y penetramos en una realidad escalofriante y perversa, el cuento de terror se hace real y una mañana de excursión a la tumba del poeta Yeats, el Doctor Vlad es detenido revelándose que es un criminal de guerra y un asesino de masas perseguido por el Tribunal Internacional de la Haya (personaje basado en el líder de la República Serbia de Bosnia, Radovan Karadzic, detenido en Serbia en 2008 después de 13 años en la clandestinidad; conocido como el carnicero de Bosnia, Karadzic fue juzgado en La Haya  por crímenes de guerra. Mientras estaba en la clandestinidad, Karadzic practicaba la “medicina alternativa”). Esta revelación produce una devastación en la comunidad rural pero especialmente en Fidelma, quien se ve sola sometida al castigo de la culpa que lastra el depravado personaje, que se concreta en una terrible escena escrita con una brutal realidad, no apta para pusilánimes, donde la autora no se ahorra ningún detalle. Ella, Fidelma Mcbride, será castigada como en los cuentos de hadas en el que las consecuencias son enormemente desproporcionadas a las causas.
wa63hcNo creamos que estamos terminando la historia, al contrario, es ahora cuando la autora realiza un giro narrativo y desde los campos verdes y mágicos de Irlanda nos situamos en un Londres que “parece sumida en una noche negra” a la orilla de un Támesis “con aguas de color caramelo” . Comienza la historia de Fidelma en su “Odisea” de penitencia, de expiación de la culpa, en la que se verá acompañada por otra serie de personajes que nacen de las vivencias del terror, son los refugiados de países destrozados por la guerra, las víctimas de la circuncisión femenina, de la limpieza étnica, del alistamiento forzoso… y todos pululan por ese mundo escondido, que no viven en un cuento de hadas sino en una historia real de huida y de búsqueda de una dignidad en un momento perdida o quizás nunca conocida. El camino de Irlanda – Londres – La Haya, es la búsqueda de un perdón o castigo -la propia Fidelma lo debe descubrir- y un recordatorio de que el daño no cicatriza en un específico momento que la Historia decide concretar en un acto o en una fecha, sino en el inespecífico punto de ese camino doloroso que realizan las víctimas en la liberación de la causa de su sufrimiento (si eso puede ser posible) y que en esta novela se nos muestra como sufrimiento global. Las guerra, las injusticias y sus consecuencias no pertenecen a unos pocos sino a todos.sillas-rojas
Una novela que te sorprende con sus giros y vueltas, con sus cambios de un ambiente rural a la ciudad de las almas olvidadas de la guerra, de la persecución, de las víctimas de horrores indescriptibles; porque pasamos de la comicidad de un pueblecito irlandés a las desgarradoras historia de los marginados como Nahirla guerra es una lotería… y saqué todos los números”, Oghowenyo fui un problema en la vida de mi madre” o la de Fidelma, que conocemos y que hemos vivido en primera persona. Nos desplazamos de los autores a sus víctimas, de la paz a la guerra. Giros en el tono, en los diálogos guardando las imperfecciones gramaticales del desconocimiento del idioma en muchos de esos personajes. Y como no, Edna O’Brien, deja lugar entre este dolor para la esperanza que se abre paso, para la búsqueda del hogar como la metáfora de la expiación y la liberación:

“Hogar. Hogar. Hogar. El cántico se alzó y creció, ganó las vigas y traspasó las paredes, salió a la calle iluminada y a los pantanos y praderas del campo, atravesó cementerios y rediles, bosques mudos de asombro, las solitarias sabanas y los hediondos barrios pobres, cruzando los mares, y aún más allá, rumbo a destinos infinitos y anhelado…Resulta increíble la cantidad de palabras que existen para decir <<hogar>>, y la música brutal que pueden llegar a desencadenar”

Editorial: errata naturae
Año de publicación: 2016
347 páginasab87321cf

Publicado en libro | 2 comentarios

DIVORCIO EN BUDA de Sándor Márai

Editorial: Salamandra, Letras de Bolsillo
Año edición: Barcelona, 2014
Traducción: Judit Xantus Szarvas

EN LO BUENO Y EN LO MALO

“Porque existen dos mundos y uno de ellos está más allá del espacio conocido en el que vivimos, y quizá en ese otro mundo vivamos de manera más real que en el espacio y en el tiempo…Ahora ya sé con certeza que hay otro lugar que es sólo nuestro, la propiedad privada de cada uno…”

En el verano pasado, en una conversación en la que explicaba la fascinación que siento por los libros de Stefan Zweig, por ese estilo que tiene el austriaco en su narración que provoca una lectura ágil, vertiginosa, hermosa, centrándose en la observación de los sentimientos y descripción del alma fullsizeoutput_5d6humana; comentaba, además, que me resultaba atractiva su lectura porque representaba una linea ininterrumpida de una parte de la literatura europea que “lloraba en palabras” aquel mundo que sustentaba sus ideas y que moría lentamente entre trincheras y cenizas. Es entonces cuando surge el nombre del húngaro Sandor Marai y en concreto el  libro “La mujer justa”.
Cuando empecé a leer ese libro no podía parar, sus palabras me atrapaban en una red de reflexiones íntimas. Recuerdo esas tres historias que eran sólo una, subyugándote entre un cúmulo de pensamientos, entre lo que somos y mostramos ser, entre lo viejo y lo nuevo. El mundo cambia y ellos también, pero se sigue aparentando que todo sigue igual.
Divorcio en Buda es mi segundo libro de Márai que complementa perfectamente el anterior pues ahonda en las complejas relaciones interpersonales y cómo se conjuga esa interacción. El autor nos perfila con detalles los pensamientos individuales de sus personajes y respecto a esa interacción, no da respuestas, al fin y al cabo sólo existe el individuo. La historia de marai_0Divorcio en Buda” comienza con el dialogo íntimo que realiza el juez Kristóf Kömives, nacido de una “familia de jueces” y “educado en el espíritu severo y consecuente, humanístico,de la tradición familiar“, donde la justicia era un valor supremo que él y sus antepasados representaban mediante una forma de ejercer la administración de las leyes que recibía el nombre -dado por los colegas de profesión- de “la escuela Kömives…inflexible y formalista“. El juez Kömives había nacido “en la frontera de dos mundos” y era consciente de ello. Observaba lo que sucedía a su alrededor con atención, pero aunque el mundo cambie y él esté presente, aquello, lo nuevo, no interfería en lo que él era o representaba. El hecho que encauza la acción de toda esta historia es el caso de divorcio que tiene que juzgar entre Imre Greiner, un compañero del colegio en su infancia, y Anna Fazecas, a la que recuerda haber conocido hace varios años, antes de casarse con su mujer Hertha. Aquellos fueron breves encuentros, un baile, una charla modificacion-de-las-medidas-definitivas_las-palmas31el juez no consigue recordar las palabras, pero aún puede oír la voz de la muchacha“, un paseo por el puente…cosas sin importancia. Delante de los papeles del divorcio el juez piensa en aquella mujer “¿Quién había sido para él Anna Facetas?…Ya no recuerda …“. Desde ese momento, comienza el juego de introspección característico de la narración de Márai. El juez reflexiona sobre su vida, se retrotrae a su infancia, a su padre, Gabor Kömives, Juez del Tribunal Supremo “que estaba por encima de las pasiones humanas, parco en palabras, inabordable y cerrado” pero que como descubrió Kristof “…era en su fuero íntimo, una ruina viva, más miserable y desafortunado que un paralítico, lleno de dudas y heridas, desesperado aunque lo disimulara con una fuerza sobrehumana“. Pero así somos, mascaras de algo impenetrable que guardamos sometidos a las convenciones sociales, a la educación, a las normas supremas del ámbito social en el que vivimos y estamos, pero por dentro… por dentro somos otros: “la propiedad privada“. Esto es lo incognoscible en las relaciones entre un hombre y una mujer, entre un padre y un hijo, entre hermanos, entre unos individuos y otros, a pesar de vivir en sociedad seguimos estando solos. Este es el nucleo, para mí, de lo que quiere expresar la novela de Sándor Márai. Kristof reflexiona también sobre la relación con su esposa Hertha, hija de un general austriaco, en el que perfilamos aquel Imperio desmembrado que guarda los complejos de superioridad e inferioridad anquilosados en la memoria, por ello ante su familia política sentía cierta reserva a pesar de ser iguales y diferentes a la vez “¡Son culturas distintas, son otras formas!…Pero en el fondo esas diferencia le daban miedo“. Y todo esto pensamientos simplemente por un caso de divorcio y una velada figura de una mujer, Anna, “…a la luz de una farola”.
puzzleEl segundo dialogo corresponde a el doctor Imre Greiner, que se presenta en la casa del Juez la noche antes de que el divorcio se haga efectivo, con la noticia impactante: “la sesión de mañana no podrá celebrarse porque hoy he matado a mi mujer“. A partir de esta confesión se desgranará el amor “…el amor es algo mas que el conocimiento…” el matrimonio, la pareja, lo común y lo individual “..no hemos podido soportar lo que nos callábamos ante el otro. Ya sabes esa propiedad privada“. Vemos otro mundo, otra vida, un discurrir diferente, también hecha de mascaras, de parecer lo que no se es, “Fingía ser un hombre de mundo“. Pero el juez no es sólo un simple oyente, también es testigo, parte implicada; pues, a veces, sin pretenderlo, las más nimias acciones que realizamos en algún momento determinado de nuestra vida se convierten, en la espita que producen actos irrefrenables, y un encuentro no es sólo un encuentro, sino que “un encuentro fue <<eso>>” aquello que trastoca lo formalmente establecido y rompe los cimientos de algo que debería de ser imperecedero. Pero no, no nos engañemos, en esta historia al igual que ocurre con Kristof y Imre, lo que parece ser no es.
Un libro, que mientras lees te lleva a tantas reflexiones, cada palabra es un pensamiento. Divorcio en Buda es también, la metáfora de una Europa que está dando el último golpe maestro que fracturará el debil equilibrio que la sustenta “…si Europa desaparece aunque sea en parte, si desaparece todo lo que hemos construido…entonces ¿qué importa lo que ocurra a un matrimonio…?“, y por ello, no sólo contemplamos el fin de la historia de unión entre dos personas; el divorcio es ruptura y la ruptura implica muchas cosas. En esta novela todo es antitético, hombre y mujer, lo real y lo fingido, lo nuevo y lo viejo… una dualidad que es visualmente representada en la imagen de Kristof en el puente contemplado las dos orillas de  la gran ciudad de Budapest, que oye los cercanos tambores de guerra, “ante sus ojos se extendía Pest, la parte nueva …El miraba esa ciudad y la veía extraña” pero “Se volvió hacia el panorama más histórico de Buda… y, contempló un tanto aliviado la imagen conocida, como si después de un largo viaje regresara por fin a casa“.

EPSON scanner Image

Publicado en Reseñas | 4 comentarios