“MIEDO” de STEFAN ZWEIG

angstsz4Titulo Original: “ANGST”

Miedo es una “novelle” del autor austriaco Stefan Zweig (Viena, Austria 1881- Persépolis, Brasil 1942), escrita en 1910, que podíamos calificar de psicológica, con dosis de suspense, que habla de adulterio, del matrimonio, de clases sociales, del suicidio…, pero sin duda y especialmente (pues lo engloba todo) es un ejercicio magistral de la experiencia del miedo y la angustia. En unas pocas páginas Zweig nos vuelve a mostrar su genio literario llevándonos por el sigiloso camino de un tipo de miedo irrefrenable que Freud, cuya influencia es clara en estas páginas, llamaba la “angustia moral“.

Un miedo atroz consumía las raíces de su existencia, envenenaba su cuerpo. En lo más íntimo de su ser deseaba que este mal saliera a exterior y se hiciese visible, que se convirtiera en una dolencia tangible, con un diagnóstico clínico, que despertaría la compasión y la misericordia de la gente

Irene Wagner, una mujer acomodada casada con un respetable y magnánimo abogado, madre de dos hijos, tiene un “affaire” con un joven pianista. e8343d7af228e97e3186241a32919b0bSu infidelidad le produce cada vez que sale del apartamento de su amante un “…absurdo miedo…un frío terrible“. Pero ese miedo se convierte en desesperación cuando Irene se tropieza con una mujer que le reprocha la aventura clandestina que tiene con su novio “No tiene suficiente con su marido, su dinero y todo lo que posee y, por eso viene a quitarle el novio a una pobre chica como yo…“. Para acallar aquellos gritos que la llenan de desesperación y vergüenza, paga a la mujer una suma de dinero con la esperanza de que aquello fuera fortuito. Desde ese momento el miedo, que ya había germinado en su psique, se desborda de las contenidas formas burguesas y toma la decisión, para aplacar esas crecientes emociones, de dejar “…a su amante sin pensárselo dos veces para no poner en peligro su bienestar“. Creía conseguida la anhelada tranquilidad, era optimista con la posibilidad de desprenderse de los herrajes de su egoísta “culpabilidad (ella no siente por los demás sino en función de lo que puede inferir en sí misma), camina por la calle “...radiante, ligera,[…] como si tuviera alas en los pies“, cuando de pronto se vuelve a enfrentar a la “chantajista” que con su “…burla grosera” le pide mas dinero para satisfacer sus necesidades. Irene se somete, no tiene capacidad de reacción y queda sin “…fuerzas para defenderse frente a esta violencia, para resistirse al espanto que se apoderaba de ella“. El miedo la vuelve a torturar de nuevo y para protegerse de él se enclaustra y allí  “…encerrada en la mazmorra de su casa” reflexiona sobre las acciones de su vida como mujer, con sus hijos y especialmente con su marido. Pero Irene no escapa a la “soledad suicida 7703impuesta por el temor“, y aunque busque en el hogar el apaciguamiento de esas emociones que se le escapan y que la atrapan, sigue siendo esclava de las mismas. La obligación de un compromiso social le permite romper su auto-impuesta prisión y si bien el miedo atenaza su comportamiento en un primer momento, la música, el baile, los halagos a su belleza, … todo parece volver a ser lo que era. Más la afianzada, en su cuerpo y espíritu, emoción del miedo no desaparece por muchos oropeles, fragancias y esa placentera sensación de libertad que la embriagaba, y de pronto “cuando la música se detenía sentía una pujanza de dolor; en el silencio la serpiente de la inquietud volvía a enroscarse alrededor…“. No puede ya escapar, nada le calma y el propio chantaje, que veía como accesorio a su angustia, entra de nuevo en su hogar.  Allí en su “aburrida” vida conyugal, delante de su marido e hijos y a través de una nota traída por un anónimo mensajero, se le solicita una determinada cantidad de dinero para the-mirrormantener el silencio que ella vuelve a comprar, pero nada puede romper las cadenas que la esclavizan cada vez más a sus emociones y sus engaños. Obligada a ese pago material que le conlleva más desesperación, más angustia, aparece la ira, que intenta contrarrestar con el autoconvencimiento de que la culpabilidad de lo que ocurre está en los otros y no en ella.  El inevitable paroxismo llega cuando se le obliga a dar su alianza como pago, ese símbolo del matrimonio ahora perdido por la mentira y los secretos inconfesables. Desde ese momento, Irene se ve envuelta en una vorágine de emociones, muchas veces contradictorias y donde la paranoia empieza a dirigir sus pensamientos: ¿lo sabrá el marido?, ¿qué implica tal o cuál gesto?. Su angustia solo le lleva  a dos soluciones que pasan de la admisión del delito hasta el suicido visto como una manera de salvar el honor. ¿Qué decisión tomara Irene?. Desde ese momento la novela da un giro en su propio desenlace, entramos en el triller psicológico…magistral.

En una primera impresión podríamos decir que “Miedo” es una historia aparentemente simple sobre el adulterio. Sin embargo, el curso de las acontecimientos que se adoptan en la primera línea de este drama (el expresado arriba más detenidamente), evoluciona con acciones de un alto voltaje antes de que se produzca el giro inesperado que dé paso a la resolución del caso. Es por ello que tenemos entre manos mas que una novela de engaño, en base a su desarrollo y desenlace tiene la fuerza de un thriller psicológico. A medida que leemos, incluso en esas primeras lineas cuando baja las escaleras de la casa del amante, empezamos a sentir el propio poder destructivo de la angustia mental de Irene Wagner que Stefan Zweig con absoluta elegancia nos describe. Pero debemos hacer hincapié en algo que destila toda esta “Nouvelle”, la impronta de las teorías de Freud.

Sigmun Freud publicó en 1899 la que es considerada como su obra más importante e influyente, “La interpretación de los sueños“, inaugurando una nueva disciplina y un nuevo modo de entender la mente humana, el psicoanálisis. Sus ideas permiten la exploración del subconsciente lo que dibujó un cambio radical en la percepción y la mentalidad de la sociedad y del individuo. La literatura de su época se dejó influir por estas ideas y muchos autores como Arthur Schnitzler, Hugo von Hofmann, Rainer Maria Rilke, Thomas Mann y Stefan Zweig, pusieron estas nuevas ideas de la psicología en sus propias narraciones. Zweigs tuvo una relación epistolar muy estrecha con Freud, llegando a realizar el panegírico a la muerte del ilustre psicólogo. No se dejó Freud inmortalizar por Zwigs a la freudmanera que este autor vienes nos tiene acostumbrado, pero en su novela “La curación mediante el espíritu” divulgó la ideas esenciales de su amigo.
Con “Miedo” apunta a las estructura de la mente puestas de manifiesto en “La interpretación de los sueños“: el ello, el yo y el superyó. Así de tal manera, el “ello” que representa las pulsaciones o impulsos primigenios, que para Freud son el motor del pensamiento y comportamiento humano y nuestros deseos mas gratificantes mas primitivos, Irene Wagner lo confirma cuando explica el por qué de la necesidad de un amante “los melancólicos sueños de juventud, el deseo de encontrar un gran amor, un sentimiento que la llevara al éxtasis habían quedado adormecidos por el sereno afecto de los primeros años de matrimonio…, a punto de cumplir los treinta, ese mundo comenzaba a despertar de nuevo, y como cualquier mujer, se vio capaz de vivir una gran pasión. En ella el miedo es un aliciente para sacar a la luz esas estructuras, el riesgo, el juego, la vanidad, etc. Los conflictos constantes que Irene nos narra, y que van “in crescendo” le vienen dados, según las teorías del psicoanálisis,  en como el “ello” se confronta con el ” superyó” que representa los pensamientos morales y éticos y así “al igual que la princesa, también ella se había sentido atada por lo prohibido y había acabado perdiendo todo lo que tenía“. La narradora omnisciente es “el yo” que pasa variablemente del uno al otro y que actua como agente intermedio entre las necesidades primitivas “el ello“(la necesidad del placer, el gusto por el riesgo y el juego que supone la presión de la chantajista) y “el superyó” (el honor, la familia, las reglas sociales de la vida burguesa en la que se mueve). ¿Quién se materializa y nos determina la acciones que tomará Irene y los conflictos a los que esta sujeta? El Yo.
Y el miedo ¿qué representa? Pues es la espita del conflicto constante hasta el desenlace que deja de un lado el juego psicológico para convertirse en suspense dramático. Años más tarde de la publicación de esta novela, Freud clasificará la Angustia y denominara a este miedo que siente Irene de “angustia moral“. Pero hasta que llegue ese momento de nominación de los tipos de angustia, Zweig nos regala un magnifico estudio psicológico y para analizarlo nos sentamos en el sillón y dejamos que la bella y fría Irene Wagner, desde el diván del psicoanalista, nos vaya desmenuzando con todo lujo de detalles sus edvard_munch_-_the_scream_-_google_art_projectprofundos e inconstantes conflictos emocionales que iniciados por la “fortuita” acción de una chantajista -elemento esencial y que podríamos considerar de experimento psicológico-  descubrimos que en el subconsciente de Irene existía ya la materia necesaria para dar pie a este maravilloso “estudio literario” de la emoción del miedo y de la angustia.
El miedo reflejado en este relato por Zweig va, también, más allá de la individualización y se hace colectivo. En una época que vislumbra la gran sangría europea que está por llegar, el miedo está instalado en la psique colectiva, y en concreto quien anida en su subconsciente con más arraigo esa sensación, es la burguesía que siente como se van derrumbando las barreras que desde la Revolución francesa le han dado protección y la han ido conformado como el gran baluarte y sostenedor del mundo occidental. Es en ella donde el miedo se asienta y conforma sus acciones y comportamientos. Por tanto nos encontramos ante una novela atemporal simplemente porque el miedo corresponde al ser humano como individuo, pero también como ser social. Aunque la acción transcurra a principios del siglo XX, no es impedimento para que traspolamos los miedos individuales y las inquietudes colectivas a día de hoy, pues el miedo tan intrínseco al ser humano no modifica su estado ni sus acciones a pesar de que las circunstancias se modifiquen. Zweig fue un visionario, sin duda alguna por esa capacidad de captar el mas leve indicio de modificación que ocurría en el individuo y en la sociedad y por tanto, con la capacidad de un psicólogo experimentado supo definir el miedo de una sociedad que estaba a punto de morir y a la que se le planteaba a sus individuos dos soluciones (las que debe tomar Irene para acabar con la terrible angustia), paradójicamente él, Zweig, tomó una de ellas: el suicido.

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PIONEROS de WILLA CATHER

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¡Pioneros! ¡Oh Pioneros!
Todo el pasado lo
dejamos atrás,pioneers surgimos a un mundo más nuevo y más fuerte, a un mundo variado,
frescos y fuertes conquistamos el mundo, un mundo de trabajo y en marcha,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Vamos lanzando sin pausa destacamentos
por los desfiladeros, por las quebradas, hacia arriba por las montañas empinadas,
conquistando, reteniendo, desafiando, aventurándonos mientras vamos por caminos desconocidos,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Nosotros, talando bosques antiguos,
Nosotros, frenando el curso de los ríos, hiriendo nosotros y perforando en lo profundo de las minas,
Nosotros, inspeccionando la amplia superficie, nosotros removiendo el suelo virgen,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Walt Whitman
Con la nueva lectura del club Pickwik, “Pioneros” de Willa Cather (1873-1947), viajamos a los espacios abiertos de las Grandes Llanuras norteamericana. El título original de este libro en ingles  es “O Pioneers”, tomado por la autora del poema “Pioneers, O Pioneers!,” escrito en 1865 por el poeta estadounidense Walt Whitman que exalta el avance heroico de los pioneros que llegaban desde los diferentes puntos de la Vieja Europa hacia el oeste norteamericano. Por un lado, este título (a diferencia de la traducción en castellano en el que se pierde el signo de admiración) capta algo del espíritu triunfante del poema, aunque si bien Whitman alaba el espíritu pionero, animándolos hacia el constante avance, la novela de Cather, tiene que ver con las dificultades, el drama y el autodescubrimiento que ocurre una vez asentados (no hablaríamos literalmente de pioneros sino de sus descendientes); y por otro lado frente a la perspectiva masculina del poema, Cather se centra en la conexión que tienen las mujeres con la tierra y como esta especificidad afecta a la experiencia pionera.

PIONEROS: UNA HISTORIA DE FRONTERA

Alexandra Bergson, la única hija de inmigrantes suecos asentados en las grandes llaneras de Nebraska, debe hacerse cargo de la granja y de su familia cumpliendo el deseo del padre, Joseph Bergson que en su lecho de muerte, y en vista de que “…en su hija reconocía la fuerza de voluntad y el modo sencillo y directo de planear las cosas…”, además de la inteligencia y el apego a la tierra; la consideraba la mas apta para conservar la granja y los cultivos por encima de sus propios hijos varones Lou y Oscar. Así con el compromiso de preservar y no perder la tierra por parte de suspioneerpark9-12_prairie_207 propios hijos, el Pionero que ”…no había dejado más que una leve huella en la tierra salvaje que pretendía domesticar.“ pudo por fin “…descansar bajo los campos, allá donde el arado no pudiera alcanzarlo.“.
En un tiempo de pobreza y recesión, con el buen sentido, y el poder de su imaginación -“Un pionero debía tener imaginación debía ser capaz de disfrutar con la idea de las cosas más que con las cosas en sí mismas”-, la joven Alexandra decide cumplir la promesa a su padre, y a pesar de las proposiciones de sus hermanos y del abandono de los vecinos incapaces de seguir trabajando una tierra indómita, como es el caso de su amigo  Carl Linstrum, ella sigue adelante experimentando con técnicas innovadoras “…contempló el estanque reluciente con aire soñador, pero al final sus ojos se desviaron hacia el campo de sorgo que había al sur del granero, donde pensaba construir el nuevo corral para los cerdos.”; aparte de su carácter visionario, acepta los consejos del excéntrico Ivar y  especulando con la compra y venta de terrenos, consigue salir adelante “Bajo la larga cadena de colinas irregulares, sintió que se preparaba el futuro”.
Dieciseis años mas tarde contemplamos a una Alexandra que ha llegado a  domesticar la salvaje pradera y erigido “…una gran casa blanca asentada en una colina…“. Ella, ahora,  mira con satisfacción que sus  5ceb2ffcd9cc778afd83473738e17e01sueños y esperanzas para su familia se han hecho realidad. Sus hermanos, Lou y Oscar, se han casado, tienen hermosas familias y poseen sus propias tierras. Además el “sueño americano” se ha cumplido en el hermano menor, Emil, que toca en una banda, es estrella del atletismo y va a la universidad. La armonía y la felicidad está asentados en  su hogar  y como el bello final de un cuento, la llegada de su antiguo amigo Carl crea  futuras perspectivas.
Con la llegada de un largo, desalentador y tedioso invierno nos encontramos de nuevo con una Alexandra solitaria que “…ha vuelto a su antigua rutina.”, abandonada de nuevo por su amigo Carl y por sus egoístas hermanos. Poco a poco empezamos a introducirnos en las historias del joven Emil Bergson y de su amiga de la infancia Marie Shabata, una joven alegre y vitalista, que está casada con Frank Shabata un hombre al que ya no ama. Es invierno y la soledad germina en las almas de los habitantes del Divide, y en Alexandra que en su descanso y en su cansancio “…tenía la la vieja sensación de que alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba…“como si fuera parte de la propia tierra, como si fuera “...una gavilla de trigo“.
Con la primavera asistimos a la exaltación de la Juventud engalanada en fiestas, alegría,… y el amor. Cather realiza un giro argumentativo y desde la triunfal conexión con la tierra, con la tisbevida que surge en los campos cultivados y se personifica en los hombres y mujeres jóvenes que habitan en ella; nos introduce no ya en el triunfo de la tierra, sino en las costumbres y las interrelaciones de los habitantes del Divide, cuya alegría y juventud encuentran su némesis al pie del mítico árbol de la mora blanca donde, como  los jóvenes “Píramo” y “Tisbe”  enrojecen de rojo los frutos del árbol  “¡Y tú, árbol que ahora recubres el infortunado cuerpo de uno, y que pronto recubrirás el cuerpo de ambos, conserva un testimonio de nuestra desgracia y ten siempre frutos oscuros, del color del luto, en recuerdo de la sangre que vertimos los dos!“.  La pasión, la tragedia, el amor, la juventud, los frutos de la tierra todo tiene su final bajo las sombras del simbólico árbol de la morera blanca que Ovidio y Shakespeare cantaron.
Cather podría haber terminado esta historia con un realismo trágico y simbólico, pero vuelve a focalizar la acción en una Alexandra que la habíamos dejado en sus noches, en ese invierno interlapsus,  cansada y libre con sus sueños donde”… alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba, y eso hacía que se disipase todo su cansancio físico“. Ella, Alexandra, resurge como un Ave fénix, pero transformada, no la reconocemos en la última parte de la narración donde surge un perdón y una tolerancia algo confusa e incomprensible. La idea, quizás, de que es la tierra la que determina el destino de los hombres “…Frank […] había llegado a ese país como un hombre joven y alegre…” y ella entiende que, en base a su propia experiencia, todos tenemos una culpa que se escapa a lo que somos, y pertenece al pago obligatorio de aquellos que se ven frente a un mundo nuevo donde únicamente te enfrentas a la tierra, la que transforma la vida, premia y castiga.

 ALEXANDRA Y LA TIERRA

La tierra no es sólo el telón de fondo de la acción, el escenario natural de la historia, sino que además impulsa la trama y la vida de los personajes convirtiéndose, en su propia “divinidad”, en otro personaje más. Es en esa omnipresencia donde comprobamos la capacidad de borrar a los demás jugadores desde el mismo principio de la novela “Un día de enero de hace treinta años, la pequeña ciudad de Hannover, anclada en una meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento“. La ciudad debe mantenerse firme frente a tal fuerza y a medida que avanzapioneros… granjas eran pocas y muy separadas; aquí y allá, la desolada silueta de un molino recortada en el cielo; una casa de adobe acurrucada en la depresión del terreno. Pero el gran acontecimiento era la tierra en sí, que parecía anegar los pequeños y esforzados indicios de sociedad humana en sus sombrías extensiones. Enfrentándose con aquella inmensa dureza se había vuelto tan amarga la boca del muchacho, porque sentía que los hombres eran demasiado débiles para dejar huella allí, que la tierra quería que la dejaran tranquila, quería conservar su implacable fortaleza, su belleza de una índole salvaje y peculiar, su melancolía sin interrupciones“. La tierra funciona como un personaje independiente en la novela en el primer momento de la narración, es libre y más potente que los seres humanos que lo pueblan, y rara vez se inclina a una voluntad humana.
Pero dentro de todos esos personajes que mayormente se arrodillan ante ella,  hay dos que entiende esa humanidad y divinidad de la Tierra, Alexandra e Ivar. Ellos acogen la tierra y respetan lo que representa y es.  Y en especial, la historia se centra en la joven Alexandra, que se presenta como casi nacida de la misma tierra, y que a pesar de ser mujer, o quizás porque es mujer, su padre fue consciente iht09150223-6que en los ojos de su hija se reflejaba el verdadero espíritu pionero del que él carecía. La tierra fue clemente con ella “Por primera vez, quizás, desde que aquella tierra había emergido de las aguas de las eras geológicas, un rostro humano se volvió hacia ella con amor y deseo. A ella le parecía hermosa y fértil, y fuerte y espléndida. Sus ojos bebieron de su inmensidad hasta que las lágrimas la cegaron. Entonces, el genio del Divide, el espíritu grande y libre que la invadía, debió inclinarse más de lo que se había inclinado jamás ante una voluntad humana. La historia de los países empieza en el corazón de un hombre o de una mujer”. Alexandra es la pionera por excelencia, porque a pesar de ser una descendiente, adquiere la grandeza de los primeros, de aquellos que alabó Whitman, eso sí siendo mujer y trascendiendo a los personajes masculinos de esta historia.
Ella a pesar de la identidad espiritual con la tierra, es una mujer que utiliza su inteligencia y fuerza de voluntad como elemento de conexión con la misma; y es esa inteligencia, la independencia y la heroicidad la que ayuda a su familia, sacándola de la pobreza y llevándola a la prosperidad. Descubrimos que Alexandra es convertida en la encarnación femenina de los ideales pioneros, siendo capaz de  sintetizar los papeles masculinos y los femeninos. Cather lo que hace es trastocar los roles de género con Alexandra, y le da libertad para expresarse, para experimentar, pensar, decidir, sentir… pero en el fondo sabe que existe una barrera una división de género mas allá de el Divide, el mundo externo dominado por los hombres. Y es en esa gran capacidad de pensar los hechos previendo las posibilidades futuras, que tiene nuestra protagonista, por lo que proyecta en su hermano Emil la idea de que “…estaba preparado para enfrentarse con el mundo, que no se había visto atado al arado que tenía una personalidad separada de la tierra. Y para eso, pensó, era para lo que había trabajado ella. Se sentía satisfecha de su vida.” Aunque ella era parte de la tierra,  -aún siendo mujer la tierra no diferenciaba los géneros, sólo dividía a los seres humanos: los que se sentían parte de ella y los que sucumbían a su rudeza-, sabía que allí fuera el mundo sí condicionaba y Emil era su manera de ser libre, mas allá de los surcos de la tierra. Comprendemos con esta idea, como Alexandra hace recaer la culpa de la “mítica” tragedia no en Frank Shabata sino en su mujer Marie. Una mujer que sucumbió a las pasiones y eliminó una futura libertad que representaba para ella su hermano Emil, que rompería las cadenas a la tierra con las que Joseph Bergson les ató al salir de la vieja Suecia.

WILLA CATHER Y PIONEROS

Al principio he hecho referencia al poema de Whitman del cual Cather tomó el título de la novela “O Pioneers“,  pero es en su dedicatoria “A la memoria de Sarah Orne Jewett en cuyo hermoso y delicado trabajo está la perfección que perdura” donde encontramos ese punto desarah-orne inflexión que fue necesario para que Willa Cather llegará a ser la escritora que es. En 1912, mientras todavía dirigía la revista MacLure, que la tenía totalmente extenuada y limitada en su faceta de escritora, recibió una carta de su amiga Sarah Orne Jewett, escritora “regionalista” que escribía cálidas y sensibles historias sobre su tierra natal Maine (recomiendo leer “La tierra de los abetos puntiagudos“) que le aconsejaba escribir sobre la vida que conocía “debes encontrar tu tranquilidad …escribir desde el corazón…escribir sobre la vida…” y especialmente sobre “… una vida en Nebraska“. Cather dejó la revista y su carrera de periodista para escribir literatura sobre la zona fronteriza de Nebraska en la cual  vivió desde la edad de 10 años cuando se trasladó desde su Virginia natal. Con esto rindió su particular y eterno homenaje a los esfuerzos de  hombres y mujeres de la pradera que realizaron un gran esfuerzo en las duras condiciones en las que vivían sometidos a una tierra extenuante que sufría los primeros embates de la acción humana. Pioneros es el fruto de ese nuevo camino.
El segundo epígrafe (el primero pertenece al poeta polaco Mickiewicz (1798-1855)) es el poema titulado “Primavera en la pradera” de la propia autora, que está dividido en dos partes: el cultivo de la tierra, “el trigo que crece, las malas hierbas” y el tema de la juventud “Frente a todo ello, Juventud, refulgente como las rosas silvestres“. Como comprobamos se anticipa ya la estructura de la propia novela: la domesticación de la tierra por parte de la joven Alexandra; y la trágica historia de Emil y Marie. Lo curioso de esta dualidad  argumental es que Pioneros nace de la conjunción de dos cuentos cortos “Alexandra” y “El árbol de la morera blanca” escritos por Cather, que fue consciente de que aquellas cortas historias tenían una afinidad común y  una conexión temática. Había nacido Pioneros.

PIONEROS Y YO

Pioneros, “Oh pioneros” – como diría Walt Whitman– nos sumerge desde el vacío del Divide hasta el triunfo del espíritu humano que encuentra en la Tierra el sentido de su existencia, y que ejemplifica en la joven Alexandra la imagen de la fuerza y la determinación necesaria para ser el complemento humano a una tierra hostil, que sólo se deja surcar por aquellos espíritus dotados de habilidad, inteligencia y fortaleza. Sin lugar a duda, una de las mayores aportaciones de este libro, es que Cather configure en una mujer esos valores, en una época que se les supone patrimonio exclusivo de los hombres. Con este personaje fractura las expectativas tradicionales de las mujeres, referidas al cuidado de los hijos y del hogar y nos presenta a una mujer emancipada que obtiene su independencia económica por el trabajo, lo que supone proteger a su familia y obtener una libertad e independencia que obliga a ser  tomada en serio por los hombres.
Conseguido el milagro o mas bien la compresión del ser promise_lrhumano hacia tierra que le ha dejado hacer, aparece el triunfo de Alexandra. Nos imaginamos a esta mujer, gracias a la prosa ligera, fluida y suave de Cather, como paradigma del pionero; y allí en lo alto de una suave colina contempla los extensos campos de trigo dibujados como un tablero de ajedrez, sentimos el sonido del viento entre las espigas. Abrimos otra época y otra historia y la heroica Alexandra cansada del esfuerzo conjunto con su amada Tierra, se difumina en sueños que nacen del precio pagado: la soledad. Aquí aparece otra idea central de esta historia todos los personajes están solos, aislados, ya sea en medio de las grandes extensiones rurales o en medio de la ajetreada ciudad. Todos los personajes de este libro al final tienen algo en común son desesperadamente solitarios “Sólo hay dos o tres historias humanas” dice Carl, un personaje débil e ineficaz como casi todos los personajes masculinos de la novela.
La autora realiza a lo largo de la historia una serie de saltos en el tiempo, que para mí son necesarios para transmitir el hecho  que no importan los actos de los hombres sino las acciones de la tierra que se miden en valores temporales diferentes (la estaciones frente al día). El mundo está lleno de posibilidades y los seres humanos sólo necesitan el valor y la convicción de hacer algo por conseguirlas, lo demás es superfluo e innecesario. Por ello cuando casi todo está conseguido, la vida continua y la autora focaliza su mirada -ahora sí-  en los hombres y mujeres que disfrutan de los frutos recogidos. Ahora podemos pararnos en las acciones y objetos mundanos del ser humano, la comida, los utensilios, las chicas suecas que alegran la casa blanca, las comidas familiares, las fiestas, la boda, los viajes y el amor. Pero todo eso tiene un precio para Cather ya que las pasiones humanas no son el complemento ideal para la tierra, al contrario nos aleja de ella. En esto estaría la explicación de la poca empatía de Alexandra con la joven Marie Shabata y en cambio, el tolerante perdón hacía su marido. Incongruente, la tierra castiga a los que aman pero se perdona a los desesperados (Frank Shabata) o los fracasados (Carl Linstrum o el loco Ivar).
Un libro claro y conciso, con una sencilla estructura, una historia donde se valora el estoicismo frente a las pasiones, donde sólo el duro trabajo obtiene recompensa; la soledad y el individualismo es la recompensa de una vida sometida a la tierra , pero sobre todo es un canto de amor y respeto a la misma.

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¨Las señales del arado eran insignificantes, como los leves arañazos que dejaban en piedra las razas prehistóricas, tan indefinidos que incluso podrían no ser más que las marcas de los glaciares en lugar del testimonio del empeño humano

 

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LAS SILLITAS ROJAS de Edna O’Brien

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El 6 de abril de 2012 se colocaron en filas 11.541 sillas rojas a lo largo de los ochocientos metros de la calle principal de Sarajevo con el fin de conmemorar el vigésimo aniversario del inicio del asedio de la ciudad por parte de la fuerzas serbobosnias. Una silla vacía por cada habitante de Sarajevo asesinado durante los 1.425 días de sitio. 643 sillitas representaban a los niños asesinados por los francotiradores y la artillería situada en las montañas circundantes.

portada_las-sillitas-rojas-500x765Con un comienzo disfrazado de cuento de hadas irlandés, nos sumergimos en esta historia que se inicia cuando un misterioso extranjero aparece “surgiendo” de un riachuelo en un pequeño pueblo al oeste de Irlanda, “un helador remanso con aspecto de pueblo llamado Cloonoila”. El recién llegado está envuelto de una impronta mítica tanto en su aspecto “barbudo, lleva abrigo largo y oscuro y guantes blanco” como en las reminiscencias que deja en la memoria colectiva de sus habitantes ”Mucho mas tarde habría quien hablaría de extraños sucesos acontecidos esa misma noche invernal: perros que ladraban desaforados como si hubiera tormenta, y el sonido del ruiseñor, cuyo canto y gorjeos nunca se oían tan al oeste”.
El Doctor Vladimir Dragan, pues así dice llamarse, es un poeta, filósofo, médico, y como señala su tarjeta de presentación “SANADOR Y TERAPEUTA SEXUAL”; y como en una típica comedia irlandesa se nos presentan acompañado de una serie de clichés: la taberna como lugar de información, el cura, la monja, el escéptico policía, el club de lectura … poco a poco los habitantes de este “mágico lugar” caerán bajo la influencia del nuevo residente, que actuando tal como el Flautista de Hamelin irá encandilando uno a uno a sus vecinos que irán cayendo bajo su hechizo y causando una sorpresiva interrupción en la vida cotidiana de este pintoresco pueblo. Una de las víctimas de este 3-dunguaire-castle-galwayencantamiento colectivo es Fidelma Mcbride, casada con un hombre mucho mayor que ella y que desesperada por tener un hijo, cambia las abluciones en las aguas heladas del río por el enigmático doctor para conseguir su anhelado embarazo. Desafiando su matrimonio, las habladurías y las convenciones sociales se vuelve hacia él para que le cure de sus dolores mas profundos: un hijo y la soledad. Una clandestina habitación de hotel se convierte en el depresivo lugar de la consecución del deseo.
Pero no nos engañemos, poco a poco vamos dejando atrás el cuento de hadas o el relato costumbrista y penetramos en una realidad escalofriante y perversa, el cuento de terror se hace real y una mañana de excursión a la tumba del poeta Yeats, el Doctor Vlad es detenido revelándose que es un criminal de guerra y un asesino de masas perseguido por el Tribunal Internacional de la Haya (personaje basado en el líder de la República Serbia de Bosnia, Radovan Karadzic, detenido en Serbia en 2008 después de 13 años en la clandestinidad; conocido como el carnicero de Bosnia, Karadzic fue juzgado en La Haya  por crímenes de guerra. Mientras estaba en la clandestinidad, Karadzic practicaba la “medicina alternativa”). Esta revelación produce una devastación en la comunidad rural pero especialmente en Fidelma, quien se ve sola sometida al castigo de la culpa que lastra el depravado personaje, que se concreta en una terrible escena escrita con una brutal realidad, no apta para pusilánimes, donde la autora no se ahorra ningún detalle. Ella, Fidelma Mcbride, será castigada como en los cuentos de hadas en el que las consecuencias son enormemente desproporcionadas a las causas.
wa63hcNo creamos que estamos terminando la historia, al contrario, es ahora cuando la autora realiza un giro narrativo y desde los campos verdes y mágicos de Irlanda nos situamos en un Londres que “parece sumida en una noche negra” a la orilla de un Támesis “con aguas de color caramelo” . Comienza la historia de Fidelma en su “Odisea” de penitencia, de expiación de la culpa, en la que se verá acompañada por otra serie de personajes que nacen de las vivencias del terror, son los refugiados de países destrozados por la guerra, las víctimas de la circuncisión femenina, de la limpieza étnica, del alistamiento forzoso… y todos pululan por ese mundo escondido, que no viven en un cuento de hadas sino en una historia real de huida y de búsqueda de una dignidad en un momento perdida o quizás nunca conocida. El camino de Irlanda – Londres – La Haya, es la búsqueda de un perdón o castigo -la propia Fidelma lo debe descubrir- y un recordatorio de que el daño no cicatriza en un específico momento que la Historia decide concretar en un acto o en una fecha, sino en el inespecífico punto de ese camino doloroso que realizan las víctimas en la liberación de la causa de su sufrimiento (si eso puede ser posible) y que en esta novela se nos muestra como sufrimiento global. Las guerra, las injusticias y sus consecuencias no pertenecen a unos pocos sino a todos.sillas-rojas
Una novela que te sorprende con sus giros y vueltas, con sus cambios de un ambiente rural a la ciudad de las almas olvidadas de la guerra, de la persecución, de las víctimas de horrores indescriptibles; porque pasamos de la comicidad de un pueblecito irlandés a las desgarradoras historia de los marginados como Nahirla guerra es una lotería… y saqué todos los números”, Oghowenyo fui un problema en la vida de mi madre” o la de Fidelma, que conocemos y que hemos vivido en primera persona. Nos desplazamos de los autores a sus víctimas, de la paz a la guerra. Giros en el tono, en los diálogos guardando las imperfecciones gramaticales del desconocimiento del idioma en muchos de esos personajes. Y como no, Edna O’Brien, deja lugar entre este dolor para la esperanza que se abre paso, para la búsqueda del hogar como la metáfora de la expiación y la liberación:

“Hogar. Hogar. Hogar. El cántico se alzó y creció, ganó las vigas y traspasó las paredes, salió a la calle iluminada y a los pantanos y praderas del campo, atravesó cementerios y rediles, bosques mudos de asombro, las solitarias sabanas y los hediondos barrios pobres, cruzando los mares, y aún más allá, rumbo a destinos infinitos y anhelado…Resulta increíble la cantidad de palabras que existen para decir <<hogar>>, y la música brutal que pueden llegar a desencadenar”

Editorial: errata naturae
Año de publicación: 2016
347 páginasab87321cf

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