PIONEROS de WILLA CATHER

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¡Pioneros! ¡Oh Pioneros!
Todo el pasado lo
dejamos atrás,pioneers surgimos a un mundo más nuevo y más fuerte, a un mundo variado,
frescos y fuertes conquistamos el mundo, un mundo de trabajo y en marcha,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Vamos lanzando sin pausa destacamentos
por los desfiladeros, por las quebradas, hacia arriba por las montañas empinadas,
conquistando, reteniendo, desafiando, aventurándonos mientras vamos por caminos desconocidos,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Nosotros, talando bosques antiguos,
Nosotros, frenando el curso de los ríos, hiriendo nosotros y perforando en lo profundo de las minas,
Nosotros, inspeccionando la amplia superficie, nosotros removiendo el suelo virgen,
¡Pioneros! ¡Oh, pioneros!
Walt Whitman
Con la nueva lectura del club Pickwik, “Pioneros” de Willa Cather (1873-1947), viajamos a los espacios abiertos de las Grandes Llanuras norteamericana. El título original de este libro en ingles  es “O Pioneers”, tomado por la autora del poema “Pioneers, O Pioneers!,” escrito en 1865 por el poeta estadounidense Walt Whitman que exalta el avance heroico de los pioneros que llegaban desde los diferentes puntos de la Vieja Europa hacia el oeste norteamericano. Por un lado, este título (a diferencia de la traducción en castellano en el que se pierde el signo de admiración) capta algo del espíritu triunfante del poema, aunque si bien Whitman alaba el espíritu pionero, animándolos hacia el constante avance, la novela de Cather, tiene que ver con las dificultades, el drama y el autodescubrimiento que ocurre una vez asentados (no hablaríamos literalmente de pioneros sino de sus descendientes); y por otro lado frente a la perspectiva masculina del poema, Cather se centra en la conexión que tienen las mujeres con la tierra y como esta especificidad afecta a la experiencia pionera.

PIONEROS: UNA HISTORIA DE FRONTERA

Alexandra Bergson, la única hija de inmigrantes suecos asentados en las grandes llaneras de Nebraska, debe hacerse cargo de la granja y de su familia cumpliendo el deseo del padre, Joseph Bergson que en su lecho de muerte, y en vista de que “…en su hija reconocía la fuerza de voluntad y el modo sencillo y directo de planear las cosas…”, además de la inteligencia y el apego a la tierra; la consideraba la mas apta para conservar la granja y los cultivos por encima de sus propios hijos varones Lou y Oscar. Así con el compromiso de preservar y no perder la tierra por parte de suspioneerpark9-12_prairie_207 propios hijos, el Pionero que ”…no había dejado más que una leve huella en la tierra salvaje que pretendía domesticar.“ pudo por fin “…descansar bajo los campos, allá donde el arado no pudiera alcanzarlo.“.
En un tiempo de pobreza y recesión, con el buen sentido, y el poder de su imaginación -“Un pionero debía tener imaginación debía ser capaz de disfrutar con la idea de las cosas más que con las cosas en sí mismas”-, la joven Alexandra decide cumplir la promesa a su padre, y a pesar de las proposiciones de sus hermanos y del abandono de los vecinos incapaces de seguir trabajando una tierra indómita, como es el caso de su amigo  Carl Linstrum, ella sigue adelante experimentando con técnicas innovadoras “…contempló el estanque reluciente con aire soñador, pero al final sus ojos se desviaron hacia el campo de sorgo que había al sur del granero, donde pensaba construir el nuevo corral para los cerdos.”; aparte de su carácter visionario, acepta los consejos del excéntrico Ivar y  especulando con la compra y venta de terrenos, consigue salir adelante “Bajo la larga cadena de colinas irregulares, sintió que se preparaba el futuro”.
Dieciseis años mas tarde contemplamos a una Alexandra que ha llegado a  domesticar la salvaje pradera y erigido “…una gran casa blanca asentada en una colina…“. Ella, ahora,  mira con satisfacción que sus  5ceb2ffcd9cc778afd83473738e17e01sueños y esperanzas para su familia se han hecho realidad. Sus hermanos, Lou y Oscar, se han casado, tienen hermosas familias y poseen sus propias tierras. Además el “sueño americano” se ha cumplido en el hermano menor, Emil, que toca en una banda, es estrella del atletismo y va a la universidad. La armonía y la felicidad está asentados en  su hogar  y como el bello final de un cuento, la llegada de su antiguo amigo Carl crea  futuras perspectivas.
Con la llegada de un largo, desalentador y tedioso invierno nos encontramos de nuevo con una Alexandra solitaria que “…ha vuelto a su antigua rutina.”, abandonada de nuevo por su amigo Carl y por sus egoístas hermanos. Poco a poco empezamos a introducirnos en las historias del joven Emil Bergson y de su amiga de la infancia Marie Shabata, una joven alegre y vitalista, que está casada con Frank Shabata un hombre al que ya no ama. Es invierno y la soledad germina en las almas de los habitantes del Divide, y en Alexandra que en su descanso y en su cansancio “…tenía la la vieja sensación de que alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba…“como si fuera parte de la propia tierra, como si fuera “...una gavilla de trigo“.
Con la primavera asistimos a la exaltación de la Juventud engalanada en fiestas, alegría,… y el amor. Cather realiza un giro argumentativo y desde la triunfal conexión con la tierra, con la tisbevida que surge en los campos cultivados y se personifica en los hombres y mujeres jóvenes que habitan en ella; nos introduce no ya en el triunfo de la tierra, sino en las costumbres y las interrelaciones de los habitantes del Divide, cuya alegría y juventud encuentran su némesis al pie del mítico árbol de la mora blanca donde, como  los jóvenes “Píramo” y “Tisbe”  enrojecen de rojo los frutos del árbol  “¡Y tú, árbol que ahora recubres el infortunado cuerpo de uno, y que pronto recubrirás el cuerpo de ambos, conserva un testimonio de nuestra desgracia y ten siempre frutos oscuros, del color del luto, en recuerdo de la sangre que vertimos los dos!“.  La pasión, la tragedia, el amor, la juventud, los frutos de la tierra todo tiene su final bajo las sombras del simbólico árbol de la morera blanca que Ovidio y Shakespeare cantaron.
Cather podría haber terminado esta historia con un realismo trágico y simbólico, pero vuelve a focalizar la acción en una Alexandra que la habíamos dejado en sus noches, en ese invierno interlapsus,  cansada y libre con sus sueños donde”… alguien muy fuerte la levantaba y se la llevaba, y eso hacía que se disipase todo su cansancio físico“. Ella, Alexandra, resurge como un Ave fénix, pero transformada, no la reconocemos en la última parte de la narración donde surge un perdón y una tolerancia algo confusa e incomprensible. La idea, quizás, de que es la tierra la que determina el destino de los hombres “…Frank […] había llegado a ese país como un hombre joven y alegre…” y ella entiende que, en base a su propia experiencia, todos tenemos una culpa que se escapa a lo que somos, y pertenece al pago obligatorio de aquellos que se ven frente a un mundo nuevo donde únicamente te enfrentas a la tierra, la que transforma la vida, premia y castiga.

 ALEXANDRA Y LA TIERRA

La tierra no es sólo el telón de fondo de la acción, el escenario natural de la historia, sino que además impulsa la trama y la vida de los personajes convirtiéndose, en su propia “divinidad”, en otro personaje más. Es en esa omnipresencia donde comprobamos la capacidad de borrar a los demás jugadores desde el mismo principio de la novela “Un día de enero de hace treinta años, la pequeña ciudad de Hannover, anclada en una meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento“. La ciudad debe mantenerse firme frente a tal fuerza y a medida que avanzapioneros… granjas eran pocas y muy separadas; aquí y allá, la desolada silueta de un molino recortada en el cielo; una casa de adobe acurrucada en la depresión del terreno. Pero el gran acontecimiento era la tierra en sí, que parecía anegar los pequeños y esforzados indicios de sociedad humana en sus sombrías extensiones. Enfrentándose con aquella inmensa dureza se había vuelto tan amarga la boca del muchacho, porque sentía que los hombres eran demasiado débiles para dejar huella allí, que la tierra quería que la dejaran tranquila, quería conservar su implacable fortaleza, su belleza de una índole salvaje y peculiar, su melancolía sin interrupciones“. La tierra funciona como un personaje independiente en la novela en el primer momento de la narración, es libre y más potente que los seres humanos que lo pueblan, y rara vez se inclina a una voluntad humana.
Pero dentro de todos esos personajes que mayormente se arrodillan ante ella,  hay dos que entiende esa humanidad y divinidad de la Tierra, Alexandra e Ivar. Ellos acogen la tierra y respetan lo que representa y es.  Y en especial, la historia se centra en la joven Alexandra, que se presenta como casi nacida de la misma tierra, y que a pesar de ser mujer, o quizás porque es mujer, su padre fue consciente iht09150223-6que en los ojos de su hija se reflejaba el verdadero espíritu pionero del que él carecía. La tierra fue clemente con ella “Por primera vez, quizás, desde que aquella tierra había emergido de las aguas de las eras geológicas, un rostro humano se volvió hacia ella con amor y deseo. A ella le parecía hermosa y fértil, y fuerte y espléndida. Sus ojos bebieron de su inmensidad hasta que las lágrimas la cegaron. Entonces, el genio del Divide, el espíritu grande y libre que la invadía, debió inclinarse más de lo que se había inclinado jamás ante una voluntad humana. La historia de los países empieza en el corazón de un hombre o de una mujer”. Alexandra es la pionera por excelencia, porque a pesar de ser una descendiente, adquiere la grandeza de los primeros, de aquellos que alabó Whitman, eso sí siendo mujer y trascendiendo a los personajes masculinos de esta historia.
Ella a pesar de la identidad espiritual con la tierra, es una mujer que utiliza su inteligencia y fuerza de voluntad como elemento de conexión con la misma; y es esa inteligencia, la independencia y la heroicidad la que ayuda a su familia, sacándola de la pobreza y llevándola a la prosperidad. Descubrimos que Alexandra es convertida en la encarnación femenina de los ideales pioneros, siendo capaz de  sintetizar los papeles masculinos y los femeninos. Cather lo que hace es trastocar los roles de género con Alexandra, y le da libertad para expresarse, para experimentar, pensar, decidir, sentir… pero en el fondo sabe que existe una barrera una división de género mas allá de el Divide, el mundo externo dominado por los hombres. Y es en esa gran capacidad de pensar los hechos previendo las posibilidades futuras, que tiene nuestra protagonista, por lo que proyecta en su hermano Emil la idea de que “…estaba preparado para enfrentarse con el mundo, que no se había visto atado al arado que tenía una personalidad separada de la tierra. Y para eso, pensó, era para lo que había trabajado ella. Se sentía satisfecha de su vida.” Aunque ella era parte de la tierra,  -aún siendo mujer la tierra no diferenciaba los géneros, sólo dividía a los seres humanos: los que se sentían parte de ella y los que sucumbían a su rudeza-, sabía que allí fuera el mundo sí condicionaba y Emil era su manera de ser libre, mas allá de los surcos de la tierra. Comprendemos con esta idea, como Alexandra hace recaer la culpa de la “mítica” tragedia no en Frank Shabata sino en su mujer Marie. Una mujer que sucumbió a las pasiones y eliminó una futura libertad que representaba para ella su hermano Emil, que rompería las cadenas a la tierra con las que Joseph Bergson les ató al salir de la vieja Suecia.

WILLA CATHER Y PIONEROS

Al principio he hecho referencia al poema de Whitman del cual Cather tomó el título de la novela “O Pioneers“,  pero es en su dedicatoria “A la memoria de Sarah Orne Jewett en cuyo hermoso y delicado trabajo está la perfección que perdura” donde encontramos ese punto desarah-orne inflexión que fue necesario para que Willa Cather llegará a ser la escritora que es. En 1912, mientras todavía dirigía la revista MacLure, que la tenía totalmente extenuada y limitada en su faceta de escritora, recibió una carta de su amiga Sarah Orne Jewett, escritora “regionalista” que escribía cálidas y sensibles historias sobre su tierra natal Maine (recomiendo leer “La tierra de los abetos puntiagudos“) que le aconsejaba escribir sobre la vida que conocía “debes encontrar tu tranquilidad …escribir desde el corazón…escribir sobre la vida…” y especialmente sobre “… una vida en Nebraska“. Cather dejó la revista y su carrera de periodista para escribir literatura sobre la zona fronteriza de Nebraska en la cual  vivió desde la edad de 10 años cuando se trasladó desde su Virginia natal. Con esto rindió su particular y eterno homenaje a los esfuerzos de  hombres y mujeres de la pradera que realizaron un gran esfuerzo en las duras condiciones en las que vivían sometidos a una tierra extenuante que sufría los primeros embates de la acción humana. Pioneros es el fruto de ese nuevo camino.
El segundo epígrafe (el primero pertenece al poeta polaco Mickiewicz (1798-1855)) es el poema titulado “Primavera en la pradera” de la propia autora, que está dividido en dos partes: el cultivo de la tierra, “el trigo que crece, las malas hierbas” y el tema de la juventud “Frente a todo ello, Juventud, refulgente como las rosas silvestres“. Como comprobamos se anticipa ya la estructura de la propia novela: la domesticación de la tierra por parte de la joven Alexandra; y la trágica historia de Emil y Marie. Lo curioso de esta dualidad  argumental es que Pioneros nace de la conjunción de dos cuentos cortos “Alexandra” y “El árbol de la morera blanca” escritos por Cather, que fue consciente de que aquellas cortas historias tenían una afinidad común y  una conexión temática. Había nacido Pioneros.

PIONEROS Y YO

Pioneros, “Oh pioneros” – como diría Walt Whitman– nos sumerge desde el vacío del Divide hasta el triunfo del espíritu humano que encuentra en la Tierra el sentido de su existencia, y que ejemplifica en la joven Alexandra la imagen de la fuerza y la determinación necesaria para ser el complemento humano a una tierra hostil, que sólo se deja surcar por aquellos espíritus dotados de habilidad, inteligencia y fortaleza. Sin lugar a duda, una de las mayores aportaciones de este libro, es que Cather configure en una mujer esos valores, en una época que se les supone patrimonio exclusivo de los hombres. Con este personaje fractura las expectativas tradicionales de las mujeres, referidas al cuidado de los hijos y del hogar y nos presenta a una mujer emancipada que obtiene su independencia económica por el trabajo, lo que supone proteger a su familia y obtener una libertad e independencia que obliga a ser  tomada en serio por los hombres.
Conseguido el milagro o mas bien la compresión del ser promise_lrhumano hacia tierra que le ha dejado hacer, aparece el triunfo de Alexandra. Nos imaginamos a esta mujer, gracias a la prosa ligera, fluida y suave de Cather, como paradigma del pionero; y allí en lo alto de una suave colina contempla los extensos campos de trigo dibujados como un tablero de ajedrez, sentimos el sonido del viento entre las espigas. Abrimos otra época y otra historia y la heroica Alexandra cansada del esfuerzo conjunto con su amada Tierra, se difumina en sueños que nacen del precio pagado: la soledad. Aquí aparece otra idea central de esta historia todos los personajes están solos, aislados, ya sea en medio de las grandes extensiones rurales o en medio de la ajetreada ciudad. Todos los personajes de este libro al final tienen algo en común son desesperadamente solitarios “Sólo hay dos o tres historias humanas” dice Carl, un personaje débil e ineficaz como casi todos los personajes masculinos de la novela.
La autora realiza a lo largo de la historia una serie de saltos en el tiempo, que para mí son necesarios para transmitir el hecho  que no importan los actos de los hombres sino las acciones de la tierra que se miden en valores temporales diferentes (la estaciones frente al día). El mundo está lleno de posibilidades y los seres humanos sólo necesitan el valor y la convicción de hacer algo por conseguirlas, lo demás es superfluo e innecesario. Por ello cuando casi todo está conseguido, la vida continua y la autora focaliza su mirada -ahora sí-  en los hombres y mujeres que disfrutan de los frutos recogidos. Ahora podemos pararnos en las acciones y objetos mundanos del ser humano, la comida, los utensilios, las chicas suecas que alegran la casa blanca, las comidas familiares, las fiestas, la boda, los viajes y el amor. Pero todo eso tiene un precio para Cather ya que las pasiones humanas no son el complemento ideal para la tierra, al contrario nos aleja de ella. En esto estaría la explicación de la poca empatía de Alexandra con la joven Marie Shabata y en cambio, el tolerante perdón hacía su marido. Incongruente, la tierra castiga a los que aman pero se perdona a los desesperados (Frank Shabata) o los fracasados (Carl Linstrum o el loco Ivar).
Un libro claro y conciso, con una sencilla estructura, una historia donde se valora el estoicismo frente a las pasiones, donde sólo el duro trabajo obtiene recompensa; la soledad y el individualismo es la recompensa de una vida sometida a la tierra , pero sobre todo es un canto de amor y respeto a la misma.

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¨Las señales del arado eran insignificantes, como los leves arañazos que dejaban en piedra las razas prehistóricas, tan indefinidos que incluso podrían no ser más que las marcas de los glaciares en lugar del testimonio del empeño humano

 

Acerca de olivia

Supervivencia, lucha, amor por los libros que me inspiran y han conformado mi existencia
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6 respuestas a PIONEROS de WILLA CATHER

  1. Me gustó la reseña y el comentario. Irá a mi lista de libros. Interesante el poema de Whitman, d donde proviene el título.

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  2. Hola Oli. Me gustó tu reseña, aunque hay cosillas que no comparto, y no por ideas mías sino porque textualmente no les colocó Willa Cather. Una primera “Alexandra Bergson, la única hija de inmigrantes suecos asentados en las grandes llaneras de Nebraska, debe hacerse cargo de la granja y de su familia cumpliendo el deseo del padre, Joseph Bergson”. En la novela nunca se dice que se vió obligada en el sentido moral, más bien en el sentido ideológico. Si no quería, como sí Lou y Oscar, podía trasladarse a otra parte y conocer otro mundo (en este sentido debo aclarar que ella no estaba peleada con un mundo rápido, no le conocía. Que se interpretase a través de Cather es otra onda…). Más su personalidad fue forjada en amor al campo, al trabajo, al reconocimiento (y vaya que le necesitaba…), amor al padre (John Bergson), etc.

    Dos, “ella sigue adelante experimentando con técnicas innovadoras”. Recuérdese la ocasión en que partió de muy mañana hacia la búsqueda de horizonte. Fue cuando se encontró con un joven portentoso que le comentó cómo podría hacer para hacer rica y feliz en la granja. No es que experimentara por gusto/técnica así… Tal cual…; Tres, no se deberían de construir las figuras de los hermanos, Lou y Oscar, vecinos, familias, como los equívocos, recuérdese también que no había frutos, y que habían hecho hasta lo imposible cada cual por no vender su tierra (en este sentido elogio el que hayas investigado sobre la relación con Walt Whitman… Pues me parece que de aquí está la metáfora “aunque parezca que hay frutos, lo importante es la lucha que se tenga…”). Sólo esta puntualización. Y cuatro, finalmente, no pienso que Ale haya sido completamente feliz… Se la pasó muy difícil, sin duda, tuvo episodios de extrema tristeza que no son relatados en la novela pero que se dejan a la complementación cuando toma aquellos te’s de jengibre, encierros de cuarto, tardes nubladas… Claro, admiro mucho la figura. Más creo que lo quiso ser, tómese en cuenta que en cierto momento se haya prácticamente abandonada y traicionada por todos (Carl por ejemplo :’c). No lo logró como tal. En un contexto más actual, sería una gran oradora pro-feminismo. De aquí que desde mi miope punto de vista, la experiencia de Willa en Nebraska por finales del siglo XIX y principios del XX haya tenido entre sus finalidades intrínsecas hacer saber lo efímero y valiente de ciertas personas… Pioneros… al final de cuentas… Tú sabes que adoro cómo lo piensas, compartimos mucho más de lo que nos divide. Y tal vez por ello me siento en la confianza de escríbirtelo. Saludos

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    • olivia dijo:

      Razonamos mediante la dialéctica como bien sabes y en la confrontación de ideas podemos llegar a muchas más conclusiones, que un sólo punto de vista. Lo que vengo a decir que estupendo porque leer es un acto solitario y es cuando compartes tus ideas puedes llegar y entender cosas que por cualquier razón no has sido consciente en la lectura. Vamos por el primero ( quizás el resto lo ponga en messenger ). Alexandra desde el primer momento que lees denotas una fuerza irrestible hacia la aquella tierra dura y solitaria. Ella es mujer , desde que nace sabe cuál es su labor ( aunque la vemos ya vestida de hombre, rompiendo los roles que la sociedad le impone). Pero es el padre quien obliga a los hermanos a obedecer y a ella le encarga la tierra, sino las cosas no hubieran sido como son, por la sencilla razón que se hubiera mantenido el estatus quo de género. La autora, crea un personaje feminista, que trasciende los valores masculinos dominantes pero no puede saltárselos pues crearía para su época “ciencia ficción “. Por tanto ella debe asumir ese deseo del padre y ahí encontramos algo rompedor pues la tierra es de los hombre. El hecho evidente es que la tierra para ella no era un deber, pues formaba parte de la tierra , pero eso corresponde a la identidad de Alexandra, mas cuando se hace cargo de ella lo hace en función del padre pues como mujer no le corresponde, por tanto obliga a los hermanos a una situación novedosa. Es una visión feminista pero si te digo la verdad es lo que más he resaltado de este libro. Perdona escribo en el IPad y se me va el cursor y las letras. Mándame un mensaje al messenger mejor¡. No sé si has entendido lo que quiero decir del punto primero ( he escrito pero no puedo verlo) comparto bien lo que dices, pero ella como mujer no tiene libertad debe ser su padre, un hombre quien le ofrezca la tierra a pesar de que ya forma parte de ella.

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    • olivia dijo:

      Respecto al cuatro, yo nunca he puesto que ella sea feliz, vio perdida con Emil la posibilidad de romper las cadenas a la tierra que tenia su familia. La autora lo dice Alexandra se había trabajado para ello. No quería que estuviera atado a la tierra porque requiere un sacrificio: la soledad. Ya lo digo todos son solitarios, pero cuando digo recompensa no lo digo como recibir algo positivo sino que la tierra admite que estés allí. Digo experimentar no innovar. Aunque te dicen vende la tierra y después tal o cual, lo que importa es que experimentes, seas emprendedor y hagas aquello que normalmente se hace, no importa si la idea se tuya o no, lo que importa es que la lleves a cabo experimentes.
      Y respecto a la tercera no he entendido muy bien a qué te refieres. Y sin duda a esta novela le falta madurez como he leído que pusiste en algún sitio. Cuando averigüe que era la unión de dos cuentos cortos entendí que Cather aunque fue consciente de la relación todavía no había tenido la madurez necesaria para hacer una novela que no cree ciertas contradicciones que para mi son evidentes, a no ser como intento explicar que la unión sea la tierra y ella cambia en función de los hechos. Gracias por tu comentario y esas puntualizaciones y creeté libre de hacerlas cuando quieras me ayudará.

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  3. Pingback: Reseñas de ‘Pioneros’ – El club Pickwick

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